La respuesta es pura química. Al combustible que hace que el fuego artificial "estalle" (normalmente los más usados son pólvora negra y clorato de potasio), se le añaden sales que dan color.
Se utiliza el estroncio (Sr) para obtener un resplandor de color rojo carmesí intenso. Los blancos brillantes o plateados se consiguen incorporando magnesio (Mg) o titanio (Ti) y para el azul se usan sales de cobre (Cu) como el nitrato de cobre o carbonato de cobre.
El sodio (Na) se emplea para el color amarillo, mientras que el bario (Ba) genera tonalidades verdes.
Cada átomo es capaz de emitir o absorber radiación electromagnética, aunque solamente en algunas frecuencias que son características propias de cada uno de los diferentes elementos químicos.
Si, mediante suministro de energía calorífica (explosión de la pólvora) se estimula un determinado elemento químico en su fase gaseosa, sus átomos emiten radiación en ciertas frecuencias del visible (se observa el color característico).

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